¿Cómo se gestionan los daños orgánicos y la peritonitis?
Ante un trauma abdominal cerrado o penetrante, el riesgo más alto es el desarrollo de una peritonitis secundaria a la perforación de víscera hueca. Esta condición, similar a la ruptura en casos críticos de apendicitis o diverticulitis, exige un lavado peritoneal y reparación inmediata. Es vital diferenciar estas urgencias de inflamaciones localizadas como la colecistitis o colelitiasis, ya que el traumatismo puede enmascarar o agravar patologías biliares y gástricas preexistentes, incluyendo la irritación por una hernia hiatal comprometida durante el impacto.